Gastón Castelló Bravo, fue uno de los artistas plásticos más grandes de Alicante, ciudad que lo condecoró con el título de «Hijo predilecto».
Nació frente a la Playa de Benalúa un 3 de Noviembre de 1901, en la Fábrica de Conservas Las Palmas, donde su padre, Miguel Castelló Agulló, ocupaba el puesto de Jefe Mecánico.
Gastón estudió en la escuela del Maestro don Francisco Flores Castillo, en el mismo barrio donde había nacido y donde vivía: Benalúa. En esos primeros años ya mostraba una especial capacidad para el dibujo, plasmando a mujeres de la fábrica en la tarea de pelar tomates y desgranar guisantes. Las escenas de trabajadores, la visión del mar y las palmeras, y las costumbres tradicionales que conoció en estos años marcaron su visión de la identidad alicantina, que más tarde plasmaría en sus pinturas y murales.
Un día, acompañado de su padre, viajó en diligencia a Alcoy. Su progenitor, cargado con dibujos, lo llevaba a presentarle un gran amigo de su juventud: el ilustre pintor Fernando Cabrera (con calle dedicada en el Ensanche de Alicante). Al pintor le gustaron tanto sus dibujos que le dijo al padre de Gastón: «¡Deja pasar algún tiempo, y aunque no admito alumnos, con tu hijo haré una excepción!». Desde entonces, con diecisiete años, Gastón iba a Alcoy dos veces por semana para pintar bajo la tutela de su maestro, y su técnica se fue depurando y ampliando, al tiempo que ganaba experiencia.
En 1921, el artista alicantino, Emilio Varela, le invitó a exponer con él. Cuando la prensa conoció su obra, dijo: «Es un mocetón fornido que pinta igual que él». Se sintió feliz al leer por primera vez su nombre en letras de molde en la crítica que, firmada por Luis de Salvador, le dedicó el diario «El Tiempo».
Gastón crecía y buscaba nuevas metas, con su vida ya orientada al arte. En 1924 se trasladó por primera vez a Madrid, donde descubrió lo duro que era ganarse la vida. Para subsistir, trabajaba como dibujante en agencias de publicidad, y por las noches, acudía a las clases gratuitas que se impartían en el Círculo de Bellas Artes, donde podía contar con modelos vivientes, algo muy preciado para poder aprender a reflejar la complejidad del cuerpo humano y convertirse en un gran artista.
Ante las dificultades, en 1926 se marchó a París para tratar de ganarse la vida sirviendo encargos publicitarios y reproduciendo obras de Jeu de Paume. No era difícil en aquellos años 20 encontrarlo en Montmatre o en cualquier esquina del Barrio Latino realizando dibujos callejeros. Se había convertido en uno más de la bohemia parisina (tan atractiva por fuera y tan triste por dentro) como él mismo confesaría en más de una ocasión.
Su gran oportunidad llegó cuando en 1928 se instauraron las nuevas fiestas de Alicante: «Las hogueras de San Juan». Gastón regresó a su ciudad, convencido de sus posibilidades para poder expresarse construyendo arte en el cartón condenado a arder en el fuego.
Y aquellas primeras fiestas de hogueras pasarían a la historia de la Ciudad de Alicante, y el sueño del hijo pródigo se hizo realidad: el artista, nacido frente al mar, construyó el primer monumento ganador para su barrio natal, Benalúa.
El equipo formado por Juan Such Roca, José Marced Furió y Gastón Castelló Bravo ganó el primer premio con su obra «Parada y Fonda» (una obra sencilla, descrita por Gastón como Naïf). No fue tan fácil, pues su desconocimiento de la técnica era total. Con la incorporación del artista José Marced Furió, el secreto le fue revelado. Así de esta forma surgieron escultóricamente personajes que irían sentados en el tranvía de «Parada y Fonda».
Ese mismo año con fecha del 24 de Junio se publicaba el folleto de Las hogueras de San Juan, donde aparecían inscritos algunos de sus versos, comentarios y lemas de las hogueras plantadas
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La portada la realizó Gastón Castelló, y con los beneficios económicos pudo regresar a París a seguir estudiando, volviendo cada año a realizar hogueras.
En 1929 intentó hacer una hoguera en solitario pero fue rechazada por varias comisiones. Ante la falta de trabajo decidió colaborar con Paco Hernández, otro artista alicantino que además de actor se había especializado en construir hogueras. Juntos realizaron la Hoguera de Alfonso el Sabio y la Hoguera de la Plaza del Puente.
En 1930 Gastón emprendió su carrera como artista foguerer en solitario. Marcando el inicio de una nueva época con un boceto titulado «Los Cinco sentidos de Alicante» y desarrollando una serie de innovaciones técnicas a partir de sustituir la cera e introduciendo el cartón modelado.
También abandonó los vestidos de tela y desarrolló los de papel y cartón.
En hogueras posteriores introdujo otra innovación que como las anteriores revolucionaría no sólo los distritos fogueriles sino también a los falleros valencianos.
Apeló a las hogueras del tradicional tablado sobre el que estaban ubicadas, y a partir de ese momento, al no existir límite ni de espacio ni de peso, las hogueras pudieron desarrollarse y extenderse.
Si con la hoguera de 1930 Gastón empezó a darse a conocer en el mundo de las hogueras, con la de 1931 obtuvo su consagración definitiva, pues la hoguera del distrito Benito Pérez Galdós, «Els enemics de l´anima alicantina» obtuvo el primer premio de hogueras.
Las hogueras realizadas por Gastón en el periodo comprendido entre 1932 y 1936 significaron el afianzamiento de un modo de concebir el arte.
Durante años, Gastón lograría grandes éxitos como artista foguerer, introduciendo un decorativismo estilizado que se configuró como el «estilo alicantino» vigente hasta los años cincuenta.
Llegó la Guerra Civil, los años de hambre y calamidades. Gastón estaba afiliado al sindicato de pintores de la UGT, y allí se dedicaba a pintar puertas y ventanas, así como retratos de gran tamaño de políticos que servían para los mítines. Agobiado por la situación, se marchó a Albacete, donde consiguió un contrato en un circo actuando con el payaso Popy.
Terminada la Guerra, regresó a Alicante donde se le encarceló en la Prisión de Benalúa por su puesto de «dibujante subversivo». Le condenaron a 6 años y un día de los que cumplió año y medio, tiempo que aprovechó para plasmar cuanto se le presentaba a la vista.
Por falta de espacio no le era posible pintar al óleo. De esta circunstancia brotó su dedicación a la acuarela, técnica que llegó a dominar gracias a la práctica diaria. A finales de 1940 le concedieron la libertad, y parte del año siguiente lo paso en el norte de África donde siguió pintando.
Desde 1941 hasta 1950 Gastón continuaría realizando hogueras de forma irregular, ya que comenzó a compaginarlas con los encargos que se le multiplicaban de pinturas y murales para entidades particulares y oficiales. Gastón se había aficionado a la técnica del mosaico durante 1943, mientras vivía durante una temporada en Suiza. Más tarde, en México, pudo aprender de importantes pinturas murales y grandes mosaicos.
Posiblemente, nunca en el arte de las hogueras una obra tan concreta haya tenido tanta influencia en su nacimiento y desarrollo como el conjunto de monumentos creados por Gastón Castelló entre 1928 y 1950.
Unas hogueras que vieron la luz en diecisiete años diferentes y que se extienden a un total de 33 obras adultas, algunas realizadas junto a otros artistas.
En 1956 fue llamado a presidir la Comisión Gestora (cargo que ostentó hasta el 7 de Septiembre de 1960) en un intento de hacer salir a la fiesta del estancamiento en el que se encontraba. Durante su mandato aumentó considerablemente el número de hogueras, se consiguió la inauguración de la “Casa del Foguerer”, etc.
Gastón creó una obra sólida y amable que reconstruyó el folklore, las fiestas y los tipos populares. Su obra se centró en resaltar la cultura alicantina, creando grandes murales y mosaicos para edificios oficiales (estación de Autobuses de Alicante, Perpetuo Socorro, Aeropuerto de El Altet, Palacio de la Diputación Provincial, tríptico del Ayuntamiento de Alicante, Cámara de Comercio, Colegio de Huérfanos Ferroviarios, Ayuntamiento de Altea…), también fueron conocidas sus obras pictóricas, dibujos y grabados, como la colección de dibujos sobre los pueblos de la provincia de Alicante.
El 3 de Noviembre de 1979 fue nombrado hijo predilecto de la Ciudad de Alicante. El 21 de Mayo de 1983: hijo predilecto de la Provincia de Alicante.
El 9 de Marzo de 1986, apenas dos meses antes de su muerte, el Diario Información, publicaba una amena entrevista llevada a cabo por el gran periodista Fernando Gil Sánchez, charlando sobre su vida y cómo vivía en esos meses, que fueron los últimos de su vida.
Gastón Castelló fallecía el 16 de Mayo de 1986 en la Clínica Vistahermosa. Un día después de haber creado la que fue su última obra, denominada “La Esperanza”.