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Folleto de la Terminal de Cruceros Turísticos (PDF 2021 Kb)


Las ciudades en el mar, históricamente se han significado, fundado y desarrollado, en función de su puerto y su actividad marítima. Alicante es más en cuanto más es su puerto, será más en cuanto sea más su puerto y la configuración urbanística de la ciudad debe basarse en su fachada principal al mar y sus conexiones futuras.

En el desarrollo futuro del puerto de “Alicante” la Autoridad Portuaria plantea la revitalización y puesta en marcha de la antigua estación marítima.


La Nave de la E.M. es de una gran belleza espacial, si se valora en toda su dimensión, el espacio crece y se magnifica desde cada extremo de la nave, hay que descubrirlo porque el acceso actual, con sus dos escaleras aplastadas en ese espacio constreñido, no da idea del gran espacio que tiene realmente la nave de la 1º planta con sus cuadernas estructurales. La planta baja, de esquema reticular es un espacio generoso, útil para las nuevas funciones de la E.M., excepto los murales exteriores al gusto de la época y el interior, de dudosa utilización en la nueva E.M, el Mural de Baeza. Del vestíbulo es posible recuperar la forma de las dos bóvedas, o medias bóvedas que se une en la crujía central abriendo en este ritmo de lucernarios de los dos paños altos en las fachadas. Resumiendo la reutilizacion y diseño espacial de la nave actualizará de manera optima el espacio.

Se ha planteado una solución arquitectónica, consistente en utilizar básicamente el espacio interior en planta 1º y planta baja y tratando con unos esquemas lineales la terraza – pasarela-, convirtiéndola en un espacio cerrado de comunicación a la estación y al barco.

El edificio se utiliza en sus dos plantas totalmente. La planta baja destinada a equipajes y servicios utilizada en toda su dimensión
añadiendo nuevos espacios para transformador e instalaciones y la planta 1ª espacio dedicado a pasajeros con todos los servicios necesarios para ellos, tiendas, aseos, despacho de billetes, oficinas, cafeterías y acceso al barco a través de la nueva pasarela lineal que es la terraza cubierta por donde se accede a los “fíngeres” para llegar al barco.

El tratamiento exterior de la estación se resuelve con elementos acristalados en la planta baja manteniendo el ritmo estructural existente para introducir luz en la planta baja y abrir los accesos para los equipajes, servicios y abastecimientos.

Las escaleras del final y del principio de la pasarela se envuelven con una celosía formada con tubos de aluminio en forma de proa invertida como elemento simbólico y remate del edificio en sus extremos, de manera que formen los tres elementos simbólicos de la expresión arquitectónica del proyecto.

El edificio se completa con el tratamiento de la cubierta que se contempla desde los barcos como una quinta fachada marítima.